Marta llegó con unos zapatos nuevos muy chulos iguales que los otros. La madre de Lucas y Marta iban a la piscina con Marta para la rehabilitación. Lucas y Nico fueron con ellas.
Léetelo, es muy interesante.
Un día, una bruja llamó a la puerta de una mansión en la que vivía un señor muy rico. Él abrió y la bruja le dijo que si se podía quedar a pasar la noche. Él la miró. La bruja tenía un aspecto de vieja y muchas arrugas, así que él le dijo que no. Al rato volvió a llamar, le preguntó lo mismo, sólo que con otro aspecto de joven y guapa. Entonces le dijo que sí. La bruja lo maldijo por haberla despreciado cuando tenía un aspecto de vieja. Lo convirtió en un monstruo feo y le dijo que antes de que se cayeran todos los pétalos de una rosa, alguna chica tendría que darle un beso de amor. Fueron pasando los años, y nadie se atrevía a acercarse a él. En un pueblo muy cercano vivía una chica llamada Bella, y por casualidad y por un accidente, llegó a la casa de la Bestia...
Rosa se levantó temprano para ir a comprar. Al terminar los recados se pasó (como todas las semanas) a ver a Violeta. Violeta era una anciana de mediana edad, que vivía sola en su casa. También estaba Evaristo, de la misma edad de Violeta, pero... resultaba que ¡los dos se querían!
Tarzán era un bebé con menos de un año. Él y sus padres iban en una barca, pero la barca se incendió y sus padres murieron.
Geronimo Stilton era hincha del Ratonia Club de fútbol en la isla de los ratones, cuyo presidente era su gran abuelo Tortuato, que también fundó el Eco del Roedor, el periódico de Geronimo. Iba a empezar la final de la Copa de campeones de fútbol. De repente, el capitán (entrenador) del Ratonia desapareció. Geronimo Stilton decidió ir a buscarlo. Cuando llegaron al campo de fútbol, Geronimo resbaló y se metió en un charco de barro...... y Geronimo era idéntico que el capitán del Ratonia era ¡increible!.
Todo empezó con un batido. Un día Geronimo fue al local más famoso y le pidió a Gomino (el camarero) un batido.
En la bonita y tranquila granja de los señores Hogget, sus vidas pasan, y pasan sin nigún tipo de problema. Todos en la granja tienen su labor: Hogget (el granjero) se ocupa de llevar las ovejas a comer, de vender los productos en el mercadillo.
Greg es un chico que va a 1º de la ESO. Greg quiere tener una especie de diario donde contar sus ideas, pero en cambio su madre le trajo un cuaderno en el cual ponía "Diario", lo cual a Greg no le gustaba porque si alguien veía la tapadera sería un pringao y una nenaza.
Después de estar trabajando tanto rato en El eco del Roedor (el periódico que dirige Geronimo), decidió irse a casa. Estaba tumbado en el sofá, con su pijama y comiéndose un bombón de chocolate, cuando de repente sonó la alarma del... ¡PROFESOR VOLTIO!. Después de su primer viaje en el tiempo juntos, el profesor Voltio instaló una alarma en la casa de Geronimo por si sucedía alguna urgencia.
Un día en concreto, un martes, Geronimo estaba en su despacho tomándose un té. Estaba muy atareado. De repente se oyó la voz chillona de una niña que era la ayudante de Geronimo Stilton, Pincky Pick, como siempre con su agenda rosa bajo el brazo y sin parar de decir: -Jefeee¡ Jeeefeeeeee¡ Jeeeeeeefeeeeeeeeeeeeee¡. Le dijo que tenían que participar en la feria del libro de Ratonkfurt. Su abuelo tenía el misterioso manuscrito de Nostrarratus (Nostrarratus era un ratón que predecía cosas que iban a suceder en el futuro, vamos, como si fuera un adivino) porque Nostrarratus era su antepasado y descubrió un manuscrito en el que ponía la fecha del fin del mundo.
Era un noche brumosa de Octubre. Geronimo Stilton estaba en Pico Apestoso de vacaciones, para visitar a su tía Lupa. Para encontrarse con ella debía de atravesar un bosque llamado el bosque Oscuro. Estaba perdido. Intentó situarse en el mapa pero no había manera. Estaba irremediablemente perdido, y por si fuera poco, había un banco de niebla. Intentó llamar a Tea pero no funcionaba el móvil. De repente se dió cuenta de que había un cartel que ponía: "Hacia el castillo miaumiau". Lo comprobó en el mapa y no salía ningún castillo. De repente se le paró un coche enfrente, pero se dió cuenta que estaba delante del castillo y decidió entrar. Delante del castillo había dos leones como si fueran los guardianes del castillo y a su lado había un cartel que ponía: ''Si al timbre quieres llamar, en la boca del león tendrás que pulsar '' y...